Prometer quién eres cuesta muy poco cuando todo va rodado.
Cualquiera parece sensato y templado mientras no hay roces ni contratiempos…
La verdad aparece el día que pasa algo imprevisto, la vida aprieta de golpe y toca responder con hechos, sin tiempo para preparar la pose.
Ahí se comprueba si había fondo o solo una fachada bien cuidada.
Si ese golpe te descubre y deja a la vista que no dabas la talla, buscar excusas solo alarga el tropiezo.
Hace falta entereza para mirarse de frente…
Tragar saliva y admitir que todavía queda mucho por aprender.
¿Merece la pena tanto desgaste por sostener un papel o sería más sencillo empezar a vivir con coherencia?
La forma más noble de vivir con honor en este mundo consiste en ser lo que aparentamos ser.
Sócrates.
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