El cielo se incendia,
en tonos que nadie en el mundo,
El mar los guarda,
sin hacer preguntas.
Las montañas quietas,
parecen escuchar su historia,
esa que se repite cada mañana
pero nunca igual.
Quizá el secreto esté ahí,
en dejar que el día,
se apague sin miedo,
como si el final fuera,
solo otra forma de empezar.
Y entender, al fin,
que nada termina….
cuando se mira con el alma tranquila….
Porque todo lo que parece irse,
solo cambia de forma,
si se sabe tener la suficiente calma.
Cuando el alma se acalla,
el amanecer habla.
Rumi
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