Estaba tan enfadado, maldiciendo todo a su alrededor…
Cómo era posible, el quería aquel chocolate del estante……La pataleta era monumental, la gente se paraba a mirar juzgando si aquel niño era un malcriado o si su padre no sabía educarlo….
De repente hubo un silencio, el niño con los ojos rojos, encharcados en densas lágrimas miró a su padre fijamente….
De sus labios temblorosos una frase…-Necesito un abrazo..
Su padre clavó la rodilla sin pensarlo en el suelo y le abrazo como sin en ese momento el mundo fuese a acabar….
El niño le miró con la calma que da esos abrazos….-Gracias papá, esto era lo que necesitaba.
Su padre le respondió sin dudar…-Yo también hijo.
Y es que a veces cuando nos enfadamos, lloramos no por lo que ocurre en ese momento si no por todo lo que cargamos en nuestra mochila.
Recuerda esto siempre que la vida te ponga a prueba ante alguien que sufre, tal vez no sepa cómo decirte que ante la falta de amor su mejor medicina sea doblar la dosis del mismo.
Juani Ángeles #recortesdeotrasvidas
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